miércoles, 13 de octubre de 2010

SOLA

Sola, te condenaste a repetir palabras sin sentido
Y a viajar interminables jornadas de tus tardes,
abusando de tu sombra como única compañía.
Sola.

Así, cuando yo te ame de nuevo, no existirán palomas.
y este cielo arcano, luengo, interminable, ya no podrá
cubrirte.

Aunque tú no lo quieras. Y aunque tú no lo quieras
soplarán solo los vientos que yo desate.
Ayer fuiste, lluvia pétalo, mar inmenso,
flor.

Hoy, la bugambilla no reconoce tu geografía,
ni alquimia hay capaz de aislar tu fragancia,
reloj que mida tus horas.
Sola,
no hay palabra más terrible.





(*) Este poema forma parte de la Segunda Entrega del Cuaderno del Deseo
escrito en colaboración con Ana María Fariñas.


Del libro Cálidoscopio
Antología Generacional
Colección El Ermitaño, 1993

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