miércoles, 13 de octubre de 2010

P A D R E

Tu risa es una gota de azufre iluminada por la difusa luz de carburo, llamita temblequeante danzarina y azulada, guía y paradigma de tesoros y pechos. Llamita bamboleante sobre un obús de cobre, dónde sabe Dios con qué ciencia, alejado de casa -nuestra verdiblanca caseta- tronzabas pardas piedras y enroscabas aquel vaso galvanizado de minero; bombeando azulado líquido y, con tu antiguo gesto de tarteso ignorado decías que me apartase... y luego, una cerilla dibujaba la noche de perfiles.

De pronto con tu magia de silente ciclista, mirabas las dunas y los pinos. Yo me asía de tu mano áspera y grande, para soltarme de ella para aplacar tu sed vieja de pobre.

Padre:
Tu risa es la espuma que serpentea a lomos de la nocturna ola.
Tu risa es el destello del luminoso faro.
Tu risa es constelación y lluvia de cometas.
Tu risa es frío relente sobre el pecho desnudo de los niños.
Tu risa es ardiente arena de las playas de Cádiz.

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