jueves, 14 de octubre de 2010

DE LOS ORÍGENES –II-

Procedo de un lugar
donde cantan las tardes
y bailan los geranios
en rectilíneas calles
que jamás pisó un santo
ni un héroe de leyenda.
Y caso que así fuera
sus huellas se han borrado
y nadie las extraña.

Recorren sus aceras
mujeres azarosas
con niños de la mano
juguetones risueños
que miran sorprendidos
fachadas sin balcones
perdidos en batallas
con los escaparates.

Y jóvenes risueñas
sobre tacones altos
con suave contoneo
de caderas rotundas.

¿Será que esa ciudad
solo existe en la mente
de aquellos que afirmamos
que sólo somos sueño?

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