Camino que enfanga la vida,
silencios y miedo al huir;
paso a paso te hundes perdida,
y los sueños se alejan de tí.
Traspasando la noche de cobre,
la saudade para resistir;
si aparezco, olvida mi nombre,
como el junco en su malherir.
Cuatro veces te miro bien quieto
cuatro faros se apagan en ti;
cuatro soles te enfocan despiertos,
cuatro lagos me ordenan venir.
Y en el último repliegue del año,
muy nervioso yo quiera partir,
subiré a mi caballo castaño
borrando tu risa marfil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario