martes, 1 de septiembre de 2026

CÓRDOBA EN LA LEJANÍA -Canción

[Intro] (Solo de guitarra flamenca cadenciosa) (Toque de palmas sordas) [Verse 1] Córdoba de los emires Córdoba de los sultanes De los tiempos califales La de juegos del agua La patria de los Omeya, Córdoba De los tiempos imperiales [Verse 2] Tú, Córdoba de los visires Que el conocimiento atrae De todas las religiones Córdoba, si yo pronuncio tu nombre Mientras recorro tus calles Oigo qasidas de vates [Chorus] Córdoba, fantasía de los desiertos Que se baña en el río grande Y se perpetúa en el tiempo (¡Vámonos!) [Bridge] No soy, no soy de mi Córdoba -desde mi bahía te canto-. Hoy se me escapa mi llanto; se está empapando mi llanto por verte tan lejos: sola. Vives conmigo mi Córdoba. [Verse 3] Gran ciudad del alma mía, del maravilloso manto que cubre mi Andalucía. Te evoco en la lejanía: te canto con alegría; por ser la noche y el día por ser la fuente que mana surtidores de armonía. [Chorus] Córdoba, -fantasía de los desiertos y el más dulce de los dátiles- bañada por el río grande, perpetúandose en el tiempo. Si pudiera, si pudiera Si pudiera yo tenerte con una daga clavarte en mi corazón de amante. [Climax] (Aumento de ritmo, palmas fuertes) Córdoba, Córdoba, Córdoba. De amaneceres cantando, de cordobesas bailando que a Europa sigue abrazando, en su mezquitas rezando con sus suras exquisitas. [Outro] Gran ciudad de la alegría del maravilloso manto, que cubre mi Andalucía; que canta a la patria mía Mía... (¡Mía!) Mía... Córdoba. Córdoba en la lejanía... La de los juegos del agua la patria de los Omeya, Córdoba de los tiempos califales... Gran Califa Abderramán. El de visires judíos... El de visires cristianos... Que la religión no quiebre el saber de los humanos. [Fade out] (Rasgueo final de guitarra y apoteosis de la orquesta) [End]

 Soy el río Guadalquivir,

me cruza un puente romano

hecho de plata y marfil;

de Córdoba gran hermano;

para que no esté a trasmano

tanto entrar como salir.

domingo, 30 de agosto de 2026

GATOPARDEAR LA NOCHE


 

En verano, despertarse de noche
es abrir la ventana, es salir a la calle
entre los automóviles como una sombra más,
como un autómata.

Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.

Es respirar en calma, mirar hacia los cielos
por si hay ovnis y volverte a tu casa
con esa sensación de que alguien te engaña.

Porque nada es auténtico; es mirarte al espejo
o lanzar un cohete que atruene los espacios.

 

(Estribillo)
Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.

 

La noche se acobarda,
la noche se entristece.
Gatopardear la noche.

Cerraré la ventana, beberé un vaso de agua,
musitaré un poema sin que nadie se entere
de que he sufrido un colapso
de realidad amarga, de amarga realidad.

 

(Estribillo)

Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.

 

La continua alternancia
de luces y semáforos frena a la ambulancia.
Se ha bajado el conductor y prende un cigarrillo;

el motor queda encendido con mínimo ruido.
Contemplando la noche,
se recuesta cansado sobre la señal de circulación.

De vez en cuando, un coche.
Luna de escaparate que cambia de colores

Llama a la fantasía
de las mil avenidas solitarias, 

vacías,
que van a cualquier parte.

 

 

viernes, 28 de agosto de 2026

ME HE TATUADO TU NOMBRE


Me he tatuado tu nombre.

Tu nombre no olvidaré
porque ya mira conmigo,
ya vive conmigo,
ya duerme conmigo.
Conmigo,
conmigo...

 

Te busqué en el horizonte las mañanas de frío,
te busqué tras las puertas que encontraba cerradas,
miré en todos los pozos, registré las fachadas,
caminé carreteras por si en cualquier acequia
reconocían tu nombre.

 

Llamé a los militares, esos que van armados
con largas carabinas, siempre de dos en dos,
con un capote verde.

Nadie te conocía, nadie me daba pistas,
y yo me deprimía y yo me hundía;
me desintegraba en la melancolía.

 

Desesperado —asqueado de todo—,
de un portazo cerré mi corazón.
Tiré la llave.

No podría decirte si alguna vez te quise,
no puedo asegurar si estoy
o no estoy triste.
Triste, triste, triste…

 

Me he tatuado tu nombre en las manos
para no olvidarte; así siempre te llevo
presente
y distante.

 

Me he tatuado tu nombre con tinta negra y roja;
la gente me mira, pero no dice nada,
porque la gente calla,
calla y me deja paso
cuando me ven hundido.

Me he tatuado tu nombre y ya no te recuerdo,
tu cara la he olvidado:
yo mismo
me he enjaulado.

 

He preocupado a toda mi familia
y los buenos amigos se han sentado a mi lado

recordándome carpintería invisible:
Lorca, <<Nueva York>>;
Whitman, «Hierba»;
Machado, «Guitarra de mesón»;
Milanés me dice, «Yolanda»;
Serrat, <<Mediterráneo>>;
Sabina, «Melancolía»;
Hierro, «Libertad»;
Benito, <<Haiku>>;
y Alberti: «¡A galopar, a galopar…>>

 

Me he tatuado tu nombre.
Tu nombre por las tardes,
tu nombre por las mañanas
y por las noches: tu nombre,
tu nombre
y una vez más: tu nombre.

 

 

 

0oo0oo0


 

 

sábado, 15 de agosto de 2026

TAPADME LA LUZ DEL SOL

Tapadme la luz del sol.

Que se anuncia

la

mañana

y me abandona

mi amor

esperando en la ventana.


¡Tapadme la luz del sol,,

cerradme

 ya las ventanas!


Para que yo no veea nada,

para que ciego me vuelva.

Prefiero ser chimenea apagada,

el frío invada la habitación,

quedarse sin boli en 

la oposición;

carta que se pierde,

puerta averiada;

toda una vorágine 

                      de circulación.



Tapadme la luz del sol,,

cerradme

 ya las ventanas.


Prefiero ser, tostada quemada,

en los desayunos,

vecinos jugando del piso de arriba,

golpeando un balón;

a que la luz entre en este salón.


Prefiero ser, falsa noticia

de malos periódicos,

a escuchar ty nombre;

a que la luz entre en este salón.


La lua de sol

me la tapas

y sus rayos los entierras

en lo hondo de

una mina.

¡No sé por dónde caminas,

ni sé a que boca

te aferras.

Y us rayos los entienttas.


Prefiero ser, tostada quemada,

en los desayunos,

vecinos jugando del piso de arriba,

golpeando un balón;

a que la luz entre en este salón.


Prefiero ser la falaa noticia,

tostada quemada,

la carta perdida,

puerta averiada

a iniciar la marcha

con una maleta en un aeropuerto

sin rumbo ni ganas.

Una maleta que rueda p

por los aeropuertos

y gente que viaja  destino Hong Kong.

viernes, 31 de julio de 2026

LA BICI CATALANA


 

En una bicicleta azul

llegada de la lejana

Barcelona

pedaleaba por calles

de adoquines 

conocía cada calle cada puerta

era un niño abierto

a los volcanes a los temporales

y espigones

príncipe de las dunas

y cangrejos.

 

Mi playa era París

mi patria el viento

tenía mi bicicleta catalana

entre cañaverales y chumberas.

 

La conocí tan joven

en bikini tan esbelta

su pelo con un moño

siendo un niño estaba

enamorado.

 

Se casó con uno con moto

solo tenía un bici azul celeste

y desapareció

de aquellas calles.

 

La busqué entre los cañaverales

entre la sal de  vagonetas y los barcos

el muelle del vapor

la lonja entera

por el cantil de mis riberas y casapuertas.

 

Desapareció, cuánta tristeza.

Me refugié en Salgariy los tebeos.

Era una bici casi

nueva y mis manos

alcanzaban gaviotas

su cara era el espejo

que ilumina 

la luz de las

mañanas.

 

Desapareció, cuánta tristeza.

Me refugié en Salgariy los tebeos

 

 

 

 

jueves, 30 de julio de 2026

LA CAÍDA - Canción


 

Unas líneas debo escribir muy desgarradas
y a desgarrado no me gana nadie a mí,
porque mi amante se ha caído de costado:
se ha roto la pelvis y la nariz.

 

La sirena sonando en la avenida,
los coches frenando al escucharla;
el tráfico se aparta ante sus luces
por el grave accidente, ante la vida.

 

Oh, qué triste estoy tras el accidente,
no sé si quedarme, ir o venir,
mientras permanece residente,
la preparan para intervenir.

 

Los quirófanos se abren a su paso,
las luces se entristecen
al verla venir.

 

Lentas pasan las horas de hospital,
pero yo permanezco a su lado,
y en la habitación, dos pacientes más.
¡Qué mala suerte caerse de costado!

 

Y romperse la pelvis y la nariz,
despeñándose del tejado
donde iba a tender cuatro trapos,
y acabar en Urgencias en ambulancia.


No es gran distancia.

¡Ya es mala suerte!
¡Ya es mala pata!

Casi se mata.