martes, 21 de julio de 2026

ORQUESTA CALLEJERA

Qué callejera es mi orquesta, compay

las guitarras, el bongo y esa marimba sonando,

y nuestro tenor cantando, compay,

tiembla La Habana al pasar,

vive de la caridad.

 

De la ciudad de La Habana la más callejera,

domingo por la mañana,

ritmo, son y sandunguera, compay

tres mulatitas bailando

atraen a la población, compay,

tiembla la ciudad al tocar.

 

Qué callejera es mi orquesta, compay

vive de la caridad, vive de la caridad,

y el viento se va amainando

las gaviotas están chillan, compay

y las monedas sonando

y las monedas sonando.

 

Para agradar a las parejas

desde el malecón mirando, compay

desde el malecón mirando,

al ritmito de este son,

al ritmazo de la orquesta callejera y habanera, compay

vive de la caridad, vive de la caridad.

 

Y no… Y no, y no se saben parar

cuando suenan las guitarras

que no, y no, y no se saben parar

y no, y no, y no se saben paras

son músicos callejeros

que no se saben callar, compay

que no se pueden callar.

 

Qué callejera es mi orquesta, compay.

Ay mi perlita antillanas

Habanera y callejera, compay,

Que cuando empieza la fiesta

que no, y no, ya no pueden parar.

 

¡Azúcar, azúcar, azúcar!

domingo, 19 de julio de 2026

HOY VOY A ENTERRAR MI CORAZÓN

Hoy voy a enterrar mi corazón
que tanto daño me provoca,
allí, en el más hondo cajón.
Me vuelves loca, me vuelves loca.

 

Luego, caminando, marcharé
donde las calles se terminan
y las sombras son de macramé,
llorando y riendo por las esquinas.

 

Ya no volveré jamás a verte
y mi pecho cerraré como una mina.
Ya no volveré nunca a quererte:
no eres una flor, eres la espina.

 

Hoy voy a enterrar mi corazón
por si llega el amor como la vida
y rodea mi talle con pasión,
me besa, me insufla canción.

 

La necesito. Muerto estás, mi vida,
te he matado en un cajón,
enterrado en el desván con cal viva,
en mis zapatos de tacón.

 

Mañana, mañana al alba cantaré,
silbaré y bailaré desnuda,
porque de mi pecho te echaré
y ya no hay duda, duda alguna.

 

Estribillo:

Hoy voy a enterrar mi corazón
que tanto daño me provoca,
allí, en el más hondo cajón.
Me vuelves loca, me vuelves loca.

 

 

 

®Jesús María Serrano

 

Sugerencia: Tonalidad menor en la primera parte (dolor y despecho) y modulación Mayor en la última estrofa Mañana al alba.

viernes, 17 de julio de 2026

PARA CUANDO ME ALEJE

Para cuando me aleje y no escriba tanto,
no cerréis la puerta ni rompáis en llanto;
porque sé que es duro, y eso lo aseguro,
volveré cantando muy de vez en cuando.

Cuando veáis alejarse al gris furgón,
yo estaré tendido en él con aire burlón.
No iremos al campo de flores y bayas,
sino a una sucursal del Banco Vizcaya.

Bien que lo he ganado y me lo merezco,
de tantos efectos que les he pagado.
Comentad tranquilos: «Este no se ha muerto,
estará escribiendo grafitis al cielo».

Y cuando vuelva de noche, cantaré;
como canta el mirlo, como canta usted.
Dejad puertas abiertas, abrid las ventanas,
para que pase el viento, para que yo pase.

Y pasen conmigo todas las mañanas,
porque los difuntos no tenemos llaves.
Me veréis algunos trastear en mis libros,
muy de vez en cuando visitar el baño,

jugar con el tren muy entusiasmado,
de cerca deciros, de cerca miraros.
Procurad ser malos, procurad reíros,
que tarde o temprano se acaba acostado.

Para cuando me vaya, no lo contéis a nadie,
que hay mucho envidioso, gente insoportable.
De las nebulosas os traeré regalos:
satélites brillantes, cometas averiados.

Así que tranquilos, morirse no es malo,
es como una broma, es un cachondeo:
te escondes un poco, te largas muy serio
y al ratito miras desde el balcón del cielo.

 

lunes, 29 de junio de 2026

CAMINO

Camino que enfanga la vida,

silencios y miedo al huir;

paso a paso te hundes perdida,

y los sueños se alejan de tí.

 

Traspasando la noche de cobre,

la saudade para resistir;

si aparezco, olvida mi nombre,

como el junco en su malherir.

 

Cuatro veces te miro bien quieto

cuatro faros se apagan en ti;

cuatro soles te enfocan despiertos,

cuatro lagos me ordenan venir.

 

Y en el último repliegue del año,

muy nervioso yo quiera partir,

subiré a mi Vespino de niño

borrando tu risa marfil.

domingo, 21 de junio de 2026

GUARACHA DEL F-35


 

Un negro caza F-35 ha despegado, vuela de la cocina hasta el salón.
Ha cargado misiles en el baño y de pronto se oye una explosión.

 

A bordo, un piloto norteamericano muy atento a los mandos de su avión,
por si aparecen cazas coreanos desintegrarlos con solo un botón

                                    —de destrucción—.

 

El combate se libra en las alturas; atónitos miramos en el balcón. 

Esta gente ha perdido la cordura: ¡nos internan en campos de concentración!

 

Y con la puerta cerrada ni en el baño, no se puede estar seguro en ningún lado;
por si pronto aparece una invasión y nos manda a la mierda del tirón.

 

Estribillo

El combate me encoge el corazón.
El techo se ha llenado de marcianos:
que dejan hecho mielda mi salón
.

 

Aparecen cuerpos descuajaringados, el cielo, de pronto se ha desbaratado.

Nadie paga un centavo por la alegría, no hay día ni noche, no hay noche ni día.

 

La vida un derroche de resignación por el negro F-35 norteamericano,

que sembró los cielos de destrucción: contra el enemigo, contra el coreano

                                  ¡y el mismísimo Dios!

 

¡Carajo! —Dice el camionero.

 que transporta cerdos al matadero.

¡Mielda! —Dice el cura de Castellón,

 porque se le ha caído la comunión.

 

Estribillo

El combate me encoge el corazón.
El techo se ha llenado de marcianos:
que dejan hecho mielda mi salón.

 

0ooo0ooo0

 

 

 

®Jesús María Serrano

REDADA


 

Busco el húmedo rastro 

del vaso en el mostrador. 

Elvis canta en la gramola

por unas monedas. 

Tanto tú como yo hace tiempo

 que perdimos el pudor: 

lo hemos hecho de día y de noche

 en cualquier alameda. 

 

No pienso acallar las murmuraciones

/ no paran de hablar. 

¡No te voy a delatar,

 no me voy a encanallar! 

Sigue con tu deambular,

 tus besos, tu caminar, 

que la herida de amor,

 esa tragedia, pueda ablandar. 

 

Un vaso vacío, rastro de otros vasos

 en el mismo bar. 

Y que no se enteren

 esos detectives ni la policía. 

Pinturas de guerra,

 pinturas de guerra y bisutería. 

Que nadie sospeche

 de nuestras andanzas en aquel altar.

 

Estribillo:

No dio para tanto,

 nos equivocamos,

 borrachos estábamos. 

Tú no eres del barrio,

 nadie te conoce, puedes escapar. 

 

El mostrador vacío a estas horas,

 la gramola tocando. 

Los Rodríguez suenan, «Sin documentos»,

 bebo de la copa 

que no está rota. Tengo la certeza de

 que algo está pasando. 

Fuera en la avenida se escuchan sirenas,/

 son casi una tropa. 

 

Entran en el bar. Es una redada,/

me esposa la teniente, 

sin una palabra, sin leerme derechos

, me arrojan al zeta. 

Alguien pone la sirena,

 te veo por la acera,/ miras displicente. 

Cuando la cosa se pone fea:/

 callar y aguantar relente.

 

Estribillo:                                                                                                      

No dio para tanto,/ nos equivocamos,/ borrachos estábamos. 

Tú no eres del barrio,/ nadie te conoce, puedes escapar.  

 

LA LUNA

La Luna camina durante la noche;
su paso ilumina casi todo el porche.
Mientras camina, nos damos dos picos:
uno por cachete, como dos chiquillos.

 

Tu sombra, tu sombra te persigue.
Te compro una joya, te regalo un broche;
un broche barato de bisutería,
la Luna lo sabe, que es de fantasía.

 

Luna que te arrastras cada noche
a sabiendas de que amanecerá,
para recostarte en la playa de Roche;
tú sí que conoces la tierra y la mar.

 

Como un cigarrillo en el firmamento,
si digo que no te he visto, miento.
Voy a la playa de Roche y no te encuentro;
pregunto a la Luna y no te encuentro.

 

Enciendo uno y otro cigarrillo.
Quizás sea culpable la bisutería,
me preocupa el pago del anillo
o que la Luna sea… enemiga del día.

 

Estribillo:
Tu sombra, tu sombra te persigue.
Te compro una joya, te regalo un broche;
un broche barato de bisutería,
la Luna lo sabe, que es de fantasía.

 

0ooo0ooo0