En una bicicleta azul
llegada de la lejana
Barcelona
pedaleaba por calles
de adoquines
conocía cada calle cada puerta
era un niño abierto
a los volcanes a los temporales
y espigones
príncipe de las dunas
y cangrejos.
Mi playa era París
mi patria el viento
tenía mi bicicleta catalana
entre cañaverales y chumberas.
La conocí tan joven
en bikini tan esbelta
su pelo con un moño
siendo un niño estaba
enamorado.
Se casó con uno con moto
solo tenía un bici azul celeste
y desapareció
de aquellas calles.
La busqué entre los cañaverales
entre la sal de vagonetas y los barcos
el muelle del vapor
la lonja entera
por el cantil de mis riberas y casapuertas.
Desapareció, cuánta tristeza.
Me refugié en Salgariy los tebeos.
Era una bici casi
nueva y mis manos
alcanzaban gaviotas
su cara era el espejo
que ilumina
la luz de las
mañanas.
Desapareció, cuánta tristeza.
Me refugié en Salgariy los tebeos