[Intro] (Solo de guitarra flamenca cadenciosa) (Toque de palmas sordas) [Verse 1] Córdoba de los emires Córdoba de los sultanes De los tiempos califales La de juegos del agua La patria de los Omeya, Córdoba De los tiempos imperiales [Verse 2] Tú, Córdoba de los visires Que el conocimiento atrae De todas las religiones Córdoba, si yo pronuncio tu nombre Mientras recorro tus calles Oigo qasidas de vates [Chorus] Córdoba, fantasía de los desiertos Que se baña en el río grande Y se perpetúa en el tiempo (¡Vámonos!) [Bridge] No soy, no soy de mi Córdoba -desde mi bahía te canto-. Hoy se me escapa mi llanto; se está empapando mi llanto por verte tan lejos: sola. Vives conmigo mi Córdoba. [Verse 3] Gran ciudad del alma mía, del maravilloso manto que cubre mi Andalucía. Te evoco en la lejanía: te canto con alegría; por ser la noche y el día por ser la fuente que mana surtidores de armonía. [Chorus] Córdoba, -fantasía de los desiertos y el más dulce de los dátiles- bañada por el río grande, perpetúandose en el tiempo. Si pudiera, si pudiera Si pudiera yo tenerte con una daga clavarte en mi corazón de amante. [Climax] (Aumento de ritmo, palmas fuertes) Córdoba, Córdoba, Córdoba. De amaneceres cantando, de cordobesas bailando que a Europa sigue abrazando, en su mezquitas rezando con sus suras exquisitas. [Outro] Gran ciudad de la alegría del maravilloso manto, que cubre mi Andalucía; que canta a la patria mía Mía... (¡Mía!) Mía... Córdoba. Córdoba en la lejanía... La de los juegos del agua la patria de los Omeya, Córdoba de los tiempos califales... Gran Califa Abderramán. El de visires judíos... El de visires cristianos... Que la religión no quiebre el saber de los humanos. [Fade out] (Rasgueo final de guitarra y apoteosis de la orquesta) [End]
Jesús María Serrano - OBRA POÉTICA
martes, 1 de septiembre de 2026
domingo, 30 de agosto de 2026
GATOPARDEAR LA NOCHE
En verano, despertarse de noche
es abrir la ventana, es salir a la calle
entre los automóviles como una sombra más,
como un autómata.
Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.
Es respirar en calma, mirar hacia los cielos
por si hay ovnis y volverte a tu casa
con esa sensación de que alguien te engaña.
Porque nada es auténtico; es mirarte al espejo
o lanzar un cohete que atruene los espacios.
(Estribillo)
Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.
La noche se acobarda,
la noche se entristece.
Gatopardear la noche.
Cerraré la ventana, beberé un vaso de agua,
musitaré un poema sin que nadie se entere
de que he sufrido un colapso
de realidad amarga, de amarga realidad.
(Estribillo)
Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.
La continua alternancia
de luces y semáforos frena a la ambulancia.
Se ha bajado el conductor y prende un cigarrillo;
el motor queda encendido con mínimo ruido.
Contemplando la noche,
se recuesta cansado sobre la señal de circulación.
De vez en cuando, un coche.
Luna de escaparate que cambia de colores
Llama a la fantasía
de las mil avenidas solitarias,
vacías,
que van a cualquier parte.
viernes, 28 de agosto de 2026
ME HE TATUADO TU NOMBRE
Me he tatuado tu nombre.
Tu nombre no olvidaré
porque ya mira conmigo,
ya vive conmigo,
ya duerme conmigo.
Conmigo,
conmigo...
Te busqué en el horizonte las mañanas de frío,
te busqué tras las puertas que encontraba cerradas,
miré en todos los pozos, registré las fachadas,
caminé carreteras por si en cualquier acequia
reconocían tu nombre.
Llamé a los militares, esos que van armados
con largas carabinas, siempre de dos en dos,
con un capote verde.
Nadie te conocía, nadie me daba pistas,
y yo me deprimía y yo me hundía;
me desintegraba en la melancolía.
Desesperado —asqueado de todo—,
de un portazo cerré mi corazón.
Tiré la llave.
No podría decirte si alguna vez te quise,
no puedo asegurar si estoy
o no estoy triste.
Triste, triste, triste…
Me he tatuado tu nombre en las manos
para no olvidarte; así siempre te llevo
presente
y distante.
Me he tatuado tu nombre con tinta negra y roja;
la gente me mira, pero no dice nada,
porque la gente calla,
calla y me deja paso
cuando me ven hundido.
Me he tatuado tu nombre y ya no te recuerdo,
tu cara la he olvidado:
yo mismo
me he enjaulado.
He preocupado a toda mi familia
y los buenos amigos se han sentado a mi lado
recordándome carpintería invisible:
Lorca, <<Nueva York>>;
Whitman, «Hierba»;
Machado, «Guitarra de mesón»;
Milanés me dice, «Yolanda»;
Serrat, <<Mediterráneo>>;
Sabina, «Melancolía»;
Hierro, «Libertad»;
Benito, <<Haiku>>;
y Alberti: «¡A galopar, a galopar…>>
Me he tatuado tu nombre.
Tu nombre por las tardes,
tu nombre por las mañanas
y por las noches: tu nombre,
tu nombre
y una vez más: tu nombre.
0oo0oo0
sábado, 15 de agosto de 2026
TAPADME LA LUZ DEL SOL
Tapadme la luz del sol.
Que se anuncia
la
mañana
y me abandona
mi amor
esperando en la ventana.
¡Tapadme la luz del sol,,
cerradme
ya las ventanas!
Para que yo no veea nada,
para que ciego me vuelva.
Prefiero ser chimenea apagada,
el frío invada la habitación,
quedarse sin boli en
la oposición;
carta que se pierde,
puerta averiada;
toda una vorágine
de circulación.
Tapadme la luz del sol,,
cerradme
ya las ventanas.
Prefiero ser, tostada quemada,
en los desayunos,
vecinos jugando del piso de arriba,
golpeando un balón;
a que la luz entre en este salón.
Prefiero ser, falsa noticia
de malos periódicos,
a escuchar ty nombre;
a que la luz entre en este salón.
La lua de sol
me la tapas
y sus rayos los entierras
en lo hondo de
una mina.
¡No sé por dónde caminas,
ni sé a que boca
te aferras.
Y us rayos los entienttas.
Prefiero ser, tostada quemada,
en los desayunos,
vecinos jugando del piso de arriba,
golpeando un balón;
a que la luz entre en este salón.
Prefiero ser la falaa noticia,
tostada quemada,
la carta perdida,
puerta averiada
a iniciar la marcha
con una maleta en un aeropuerto
sin rumbo ni ganas.
Una maleta que rueda p
por los aeropuertos
y gente que viaja destino Hong Kong.
viernes, 31 de julio de 2026
LA BICI CATALANA
En una bicicleta azul
llegada de la lejana
Barcelona
pedaleaba por calles
de adoquines
conocía cada calle cada puerta
era un niño abierto
a los volcanes a los temporales
y espigones
príncipe de las dunas
y cangrejos.
Mi playa era París
mi patria el viento
tenía mi bicicleta catalana
entre cañaverales y chumberas.
La conocí tan joven
en bikini tan esbelta
su pelo con un moño
siendo un niño estaba
enamorado.
Se casó con uno con moto
solo tenía un bici azul celeste
y desapareció
de aquellas calles.
La busqué entre los cañaverales
entre la sal de vagonetas y los barcos
el muelle del vapor
la lonja entera
por el cantil de mis riberas y casapuertas.
Desapareció, cuánta tristeza.
Me refugié en Salgariy los tebeos.
Era una bici casi
nueva y mis manos
alcanzaban gaviotas
su cara era el espejo
que ilumina
la luz de las
mañanas.
Desapareció, cuánta tristeza.
Me refugié en Salgariy los tebeos
jueves, 30 de julio de 2026
LA CAÍDA - Canción
Unas líneas debo escribir muy desgarradas
y a desgarrado no me gana nadie a mí,
porque mi amante se ha caído de costado:
se ha roto la pelvis y la nariz.
La sirena sonando en la avenida,
los coches frenando al escucharla;
el tráfico se aparta ante sus luces
por el grave accidente, ante la vida.
Oh, qué triste estoy tras el accidente,
no sé si quedarme, ir o venir,
mientras permanece residente,
la preparan para intervenir.
Los quirófanos se abren a su paso,
las luces se entristecen
al verla venir.
Lentas pasan las horas de hospital,
pero yo permanezco a su lado,
y en la habitación, dos pacientes más.
¡Qué mala suerte caerse de costado!
Y romperse la pelvis y la nariz,
despeñándose del tejado
donde iba a tender cuatro trapos,
y acabar en Urgencias en ambulancia.
No es gran distancia.
¡Ya es mala suerte!
¡Ya es mala pata!
Casi se mata.