domingo, 21 de junio de 2026

GUARACHA DEL F-35


 

Un negro caza F-35 ha despegado, vuela de la cocina hasta el salón.
Ha cargado misiles en el baño y de pronto se oye una explosión.

 

A bordo, un piloto norteamericano muy atento a los mandos de su avión,
por si aparecen cazas coreanos desintegrarlos con solo un botón

                                    —de destrucción—.

 

El combate se libra en las alturas; atónitos miramos en el balcón. 

Esta gente ha perdido la cordura: ¡nos internan en campos de concentración!

 

Y con la puerta cerrada ni en el baño, no se puede estar seguro en ningún lado;
por si pronto aparece una invasión y nos manda a la mierda del tirón.

 

Estribillo

El combate me encoge el corazón.
El techo se ha llenado de marcianos:
que dejan hecho mielda mi salón
.

 

Aparecen cuerpos descuajaringados, el cielo, de pronto se ha desbaratado.

Nadie paga un centavo por la alegría, no hay día ni noche, no hay noche ni día.

 

La vida un derroche de resignación por el negro F-35 norteamericano,

que sembró los cielos de destrucción: contra el enemigo, contra el coreano

                                  ¡y el mismísimo Dios!

 

¡Carajo! —Dice el camionero.

 que transporta cerdos al matadero.

¡Mielda! —Dice el cura de Castellón,

 porque se le ha caído la comunión.

 

Estribillo

El combate me encoge el corazón.
El techo se ha llenado de marcianos:
que dejan hecho mielda mi salón.

 

0ooo0ooo0

 

 

 

®Jesús María Serrano

REDADA


 

Busco el húmedo rastro/ del vaso en el mostrador. 

Elvis canta en la gramola/ por unas monedas. 

Tanto tú como yo hace tiempo/ que perdimos el pudor: 

lo hemos hecho de día y de noche/ en cualquier alameda. 

 

No pienso acallar las murmuraciones,/ no paran de hablar. 

¡No te voy a delatar,/ no me voy a encanallar! 

Sigue con tu deambular,/ tus besos, tu caminar, 

que la herida de amor,/ esa tragedia, pueda ablandar. 

 

Un vaso vacío, rastro de otros vasos/ en el mismo bar. 

Y que no se enteren/ esos detectives ni la policía. 

Pinturas de guerra,/ pinturas de guerra y bisutería. 

Que nadie sospeche/ de nuestras andanzas en aquel altar.

 

Estribillo:

No dio para tanto,/ nos equivocamos,/ borrachos estábamos. 

Tú no eres del barrio,/ nadie te conoce, puedes escapar. 

 

El mostrador vacío a estas horas,/ la gramola tocando. 

Los Rodríguez suenan, «Sin documentos»,/ bebo de la copa 

que no está rota. Tengo la certeza de/ que algo está pasando. 

Fuera en la avenida se escuchan sirenas,/ son casi una tropa. 

 

Entran en el bar. Es una redada,/ me esposa la teniente, 

sin una palabra, sin leerme derechos/, me arrojan al zeta. 

Alguien pone la sirena,/ te veo por la acera,/ miras displicente. 

Cuando la cosa se pone fea:/ callar y aguantar relente.

 

Estribillo:                                                                                                      

No dio para tanto,/ nos equivocamos,/ borrachos estábamos. 

Tú no eres del barrio,/ nadie te conoce, puedes escapar. 

 

 

21 JUN 26

 

 

LA LUNA

La Luna camina durante la noche;
su paso ilumina casi todo el porche.
Mientras camina, nos damos dos picos:
uno por cachete, como dos chiquillos.

 

Tu sombra, tu sombra te persigue.
Te compro una joya, te regalo un broche;
un broche barato de bisutería,
la Luna lo sabe, que es de fantasía.

 

Luna que te arrastras cada noche
a sabiendas de que amanecerá,
para recostarte en la playa de Roche;
tú sí que conoces la tierra y la mar.

 

Como un cigarrillo en el firmamento,
si digo que no te he visto, miento.
Voy a la playa de Roche y no te encuentro;
pregunto a la Luna y no te encuentro.

 

Enciendo uno y otro cigarrillo.
Quizás sea culpable la bisutería,
me preocupa el pago del anillo
o que la Luna sea… enemiga del día.

 

Estribillo:
Tu sombra, tu sombra te persigue.
Te compro una joya, te regalo un broche;
un broche barato de bisutería,
la Luna lo sabe, que es de fantasía.

 

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domingo, 14 de junio de 2026

PASAJEROS

 Somos la tenue candela que pronto se acaba.

Somos los proganistas de telenovela.

Somos cansancio y rubor en el duermevela,

el disco rayado en la habitación;

que espera impaciente el tres de las cuatro

lo sabemos todo de nuestra estación

pero nadie sabe cómo te idolatro.


Somos la locomotora que lanza un pitido

para que los pasajeros cuanto antes se aparten

que llega el convoy casi en un latido

sé que no me quieres, sé que estás distante

y no te hago caso hacia ti me acerco

buscando la escoria vieja del amor.

No, no, no te alejes, no te vayas ahora

bájate del tren que tanto separa.


Juegos crueles del amar amando

pasajeros somos de un veloz cohete

que nos alejando y va marchitando

juguetes rotos dentro de un paquete

que en viejos railes nos va separando.

domingo, 7 de junio de 2026

EL CAMARERO



Me comenta el camarero
que a ella no le interesa nuestro amor,
al mirarlo me pregunto:
¿qué le importará a este pavo criticón?

 

Pónmela bien fresca, pido otra cerveza,
maduro la respuesta;
que me está engañando tengo la certeza,
¡siempre estás dispuesta!

 

Si te habló de alguien... ¡ella no me importa!,
estaba borracho;
la noche y la juerga, ya no me soporta...
¿Y ahora qué hago, macho?

 

Espero que no se note,
lo que dice el camarero y otros más,
que la hiel se me alborote.
Por eso escribo un WhatsApp:

 

«Amor mío, eres tú mi devoción,
no me dejes en olvido,
no abandones mi pasión,
porque he sentido un rugido».

 

Dentro de mi pecho, ya no sé si estás conmigo.
Que comentan en el bar
lo contenta que te han visto con un nuevo amigo.
No lo puedo soportar.


Y cerveza tras cerveza en esta barra de bar
la cabeza va a explotar,
los celos me están comiendo de tanto pesar,
muerto estoy de malestar.

 

Oigo un sonido, respondes a mi WhatsApp.
No me lo puedo creer,
lo leo una y otra vez, me digo «no puede ser»,
¡porque tú me quieres ver!

 

Y recibo otro mensaje donde me escribes:
«Mándame un Bizum, cariño,
cien euritos, que ya te los pagaré...
¡Te mando muchos besiños!».

 

Jesús María Serrano

sábado, 6 de junio de 2026

SOMOS TU PELO Y EL MÍO

Somos tu pelo y el mío bailando un bolero,
sueños imposibles de los prisioneros;
pasos perdidos, la tierra que llama,
deshojados libros que claman lecturas.

Somos las líneas de las pitonisas,
todo un armario de viejas camisas;
pero también somos todos los deseos,
tantas mentiras que arrastra la vida.

Somos lo que no somos, lo que mentimos,
en tierras prohibidas, muertes redivivas.
Pasos de bolero, los grandes sonetos,
versos que no escribimos: sol, lluvia, caminos.

Somos el surco de un vinilo sordo,
en la penumbra de la habitación;
besos urgentes, combate de brazos,
trinchera dulce de transpiración.

Somos cigarrillos que no tienen fuego,
fotos olvidadas que ya no miramos:
viejos cuadernos, lápices, cartillas,
caras conocidas que se difuminan.

Somos la suma de miedo y sonrisa
en las analíticas del consultorio,
atados al cuello con mil abalorios,
pasos indecisos, temores y prisas.

Somos las calles estrechas y andadas
y tantas puertas que esconden la vida,
pero también somos ojos que miran:
un corazón que late en las partidas.

Hechas de arena pintamos las frases,
un salvamento del peor naufragio;
la gran altura que trae el oleaje
es el presagio de nuestro santuario.

Y si alguien pregunta quiénes somos,
contestaremos alzando la voz:
¡hechos de polvo estamos, de polvo,
y la sucia argamasa del amor!

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®Jesús María Serrano

jueves, 4 de junio de 2026

EL PULSO DE BUSTER KEATON


 

Eras la locomotora
que Buster Keaton soñara;
eras la lancha motora
de «Con faldas y a lo loco».


Y si te parece poco,
yo te cantaba y cantaba
de la noche a la mañana
con la sonrisa bien ancha.


Eras tarta de manzana
a media tarde de enero;
eras azúcar de caña
para el té que yo prefiero.


No me movía de tu lado,
te miraba y remiraba,
y tú a mí me sonreías
cuando a mi lado pasabas.


Eras la locomotora,
la más potente de todas,
que a las sierras se subía...
Eras tú la vida mía.


Y cada vez que se escucha
pararse en nuestra estación,
invento que es tu tacón.
Ha merecido la lucha.