jueves, 30 de julio de 2026

LA CAÍDA - Canción


 

Unas líneas debo escribir muy desgarradas
y a desgarrado no me gana nadie a mí,
porque mi amante se ha caído de costado:
se ha roto la pelvis y la nariz.

 

La sirena sonando en la avenida,
los coches frenando al escucharla;
el tráfico se aparta ante sus luces
por el grave accidente, ante la vida.

 

Oh, qué triste estoy tras el accidente,
no sé si quedarme, ir o venir,
mientras permanece residente,
la preparan para intervenir.

 

Los quirófanos se abren a su paso,
las luces se entristecen
al verla venir.

 

Lentas pasan las horas de hospital,
pero yo permanezco a su lado,
y en la habitación, dos pacientes más.
¡Qué mala suerte caerse de costado!

 

Y romperse la pelvis y la nariz,
despeñándose del tejado
donde iba a tender cuatro trapos,
y acabar en Urgencias en ambulancia.


No es gran distancia.

¡Ya es mala suerte!
¡Ya es mala pata!

Casi se mata.

 

 

 

 

LA LUNA - Canción


La Luna camina durante la noche,
su paso ilumina casi todo el porche,
y mientras camina
nos damos dos besos:
uno por cachete
muy poquito a poco.


Tu sombra, tu sombra te persigue,
te compro una joya,
te regalo un broche,
un barato broche de bisutería,
la Luna lo sabe
que es de fantasía,
de fantasía.


Luna que te arrastras cada noche
a sabiendas que amanecerá,
tú sí que conoces,
tú sí que lo sabes: la Tierra,
la Tierra de verdad,
para acabar durmiendo
como amaneciendo
en la playa larga,
la playa de Roche,
la playa de Roche.


Eres y lo sabes como un cigarrillo
en el firmamento;
por eso si digo que no te conozco,
miento;
si digo que no sé quién eres,

miento;
miento, miento y miento y no,
y no, y no te encuentro.


Quizás sea culpable la bisutería
o el tipo que la vende
en la joyería,
o que la noche sea la enemiga
del Sol, la mañana
y las fantasías.


Por eso te escribo canciones
las noches de enero
y pongo un vinilo
que gire y que suene,
me llegue muy dentro.

Muy dentro.


Tu sombra, tu sombra te persigue,
te compro una joya,
te regalo un broche,
un barato broche de bisutería,
la Luna lo sabe
que es de fantasía,
de fantasía.


La Luna lo sabe

Y al pecho lo prendes,

con coquetería

con coquetería…

 La Luna camina durante la noche,

su paso ilumina casi todo el porche. 

 ¡JUSTICIA, JUSTICIA!

-Por fin he terminado de juzgar a la panda de mataos que me han asignado los joputas de Roma, no podían haberme destinado a Hispalis o Gades, sobre todo a la Gadiria que me han dicho tienen un garum estupendo, e hidromiel del bueno, pues nada aquí estoy que si uno de Cafarnaún que protesta porque su primo no reza al gran padre Abraham, otra que denuncia a su vecina porque tiende las túnicas manchada de la regla. Vamos que estoy hasta los mismísimos, me voy de finde y que les den por donde amargan los pimientos, -dijo el Gran Caifás, se arregló la túnica y bebió vino del odre más fresquito.
En aquel momento el secretario judicial le interrumpió para informar que aguardaba uno muy cabreado que exigía justicia.
-¡Otro! ¿Qué tripa se le ha roto, qué quiere?
-Se trata de Enmanuel de Nazareth y dice que no aguanta más porque le han inventado una vida llena de mentiras, que su Señoría le atiende o produce un levantamiento popular, vamos una asonada en toda regla. Me permito recordarle que le conviene atenderlo porque tiene muchos seguidores y estamos en año electoral, usted se juega mucho… ¿le digo que compenetre?
-¿Compenetrar qué es?
-Penetrar una vez que se está dentro.
-Pero que sea una vista cortita que ya no puedo más.
-Vale señoría. Tú, Enmanuel, pasa y tienes diez minutos que el Gran Caifás es magnánimo contigo.
-Dime por qué quieres mi justicia conocida en todo el orbe.
-Mentiras, todo mentiras señoría, ya no puedo más.
-Explícate.
-Mire, resulta que yo era aprendiz en la carpintería de mi padre José y me fue enseñando el oficio, hasta ahí todo bien aunque al poco tiempo le ocurrió algo y desapareció y me encontré el taller solo, me tuve que hacer autónomo y cumplir con los encargos, estábamos especializados en camas, mesitas de noches, mesas, sillas, aparadores y arcones así que como nos la compraban seguí la fabricación.
Un día llegó una señora de Gaza y dijo que el aparador era maravilloso, un milagro. Yo le dije que no era para tanto, pero ella se fue hablando en el mercado que yo hacía milagros y me pusieron de mote Enmanuel de los Milagros, al principio me pareció simpático. En otra ocasión mi primo Juanito el Bautista, me invitó a una romería en un cerro y lo pasamos muy bien hasta que llegó la hora de comer, entonces me dijo que la gente tenía hambre, le contesté que era la hora de que sacaran los fiambres y se me quedó mirando muy serio esperando que yo hiciera algo. Estaba tan serio que acerté ver pasar a un carro que llevaba pescado para la lonja y a un viejecito con pan en su mula y lo compré para repartirlo. ¡Qué error más grande! Todos decían milagro, milagro, milagro. No había nada sorprendente, tenían hambre y como soy soltero de mi ahorros lo pagué, pero lo peor es lo que me ha pasado con una muchacha muy guapa, pero pobre que tuvo que prostituirse, me enteré y cuando terminé en el taller de carpintería, le pregunté por su vida y me contó su gran tragedia. Me apiadé de ella, la abracé, la ayudé a lavarse en el arroyo y le sequé su pelo, le pregunté si quería dejar aquel oficio indigno para venirse a casa y ayudar a mi madre que estaba baldada de tanto lavar ropa y planchar. Cuando la gente se enteró dijo milagro otra vez.
-Muy interesante, dijo Caifás.
-Estoy aquí porque ahora unos seguidores del espacio-tiempo de Einstein han dicho que soy divino y quieren que camine sobre las aguas y ya eso señoría no se puede tolerar, usted tiene que hacer algo porque manda mucho y yo me quedo en mi taller con mis mesas y la tarea de carpintero.
-Déjame pensarlo. Tras unos minutos se dirigió a Enmanuel de Nazareth para decirle: -Desde ahora te nombro Papa de los judíos y te dedicarás a hacer milagros.
-¡Pero si yo no hacer milagros, soy carpintero autónomo!
-No te preocupes porque voy a inventar también al Vaticano, y dicho esto se subió a las andas llevadas por cuatro esclavos nubios y no hemos sabido nada más de él.
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martes, 21 de julio de 2026

ORQUESTA CALLEJERA

Qué callejera es mi orquesta, compay

las guitarras, el bongo y esa marimba sonando,

y nuestro tenor cantando, compay,

tiembla La Habana al pasar,

vive de la caridad.

 

De la ciudad de La Habana la más callejera,

domingo por la mañana,

ritmo, son y sandunguera, compay

tres mulatitas bailando

atraen a la población, compay,

tiembla la ciudad al tocar.

 

Qué callejera es mi orquesta, compay

vive de la caridad, vive de la caridad,

y el viento se va amainando

las gaviotas están chillan, compay

y las monedas sonando

y las monedas sonando.

 

Para agradar a las parejas

desde el malecón mirando, compay

desde el malecón mirando,

al ritmito de este son,

al ritmazo de la orquesta callejera y habanera, compay

vive de la caridad, vive de la caridad.

 

Y no… Y no, y no se saben parar

cuando suenan las guitarras

que no, y no, y no se saben parar

y no, y no, y no se saben paras

son músicos callejeros

que no se saben callar, compay

que no se pueden callar.

 

Qué callejera es mi orquesta, compay.

Ay mi perlita antillanas

Habanera y callejera, compay,

Que cuando empieza la fiesta

que no, y no, ya no pueden parar.

 

¡Azúcar, azúcar, azúcar!

domingo, 19 de julio de 2026

HOY VOY A ENTERRAR MI CORAZÓN

Hoy voy a enterrar mi corazón
que tanto daño me provoca,
allí, en el más hondo cajón.
Me vuelves loca, me vuelves loca.

 

Luego, caminando, marcharé
donde las calles se terminan
y las sombras son de macramé,
llorando y riendo por las esquinas.

 

Ya no volveré jamás a verte
y mi pecho cerraré como una mina.
Ya no volveré nunca a quererte:
no eres una flor, eres la espina.

 

Hoy voy a enterrar mi corazón
por si llega el amor como la vida
y rodea mi talle con pasión,
me besa, me insufla canción.

 

La necesito. Muerto estás, mi vida,
te he matado en un cajón,
enterrado en el desván con cal viva,
en mis zapatos de tacón.

 

Mañana, mañana al alba cantaré,
silbaré y bailaré desnuda,
porque de mi pecho te echaré
y ya no hay duda, duda alguna.

 

Estribillo:

Hoy voy a enterrar mi corazón
que tanto daño me provoca,
allí, en el más hondo cajón.
Me vuelves loca, me vuelves loca.

 

 

 


viernes, 17 de julio de 2026

PARA CUANDO ME ALEJE

Para cuando me aleje y no escriba tanto,
no cerréis la puerta ni rompáis en llanto;
porque sé que es duro, y eso lo aseguro,
volveré cantando muy de vez en cuando.

Cuando veáis alejarse al gris furgón,
yo estaré tendido en él con aire burlón.
No iremos al campo de flores y bayas,
sino a una sucursal del Banco Vizcaya.

Bien que lo he ganado y me lo merezco,
de tantos efectos que les he pagado.
Comentad tranquilos: «Este no se ha muerto,
estará escribiendo grafitis al cielo».

Y cuando vuelva de noche, cantaré;
como canta el mirlo, como canta usted.
Dejad puertas abiertas, abrid las ventanas,
para que pase el viento, para que yo pase.

Y pasen conmigo todas las mañanas,
porque los difuntos no tenemos llaves.
Me veréis algunos trastear en mis libros,
muy de vez en cuando visitar el baño,

jugar con el tren muy entusiasmado,
de cerca deciros, de cerca miraros.
Procurad ser malos, procurad reíros,
que tarde o temprano se acaba acostado.

Para cuando me vaya, no lo contéis a nadie,
que hay mucho envidioso, gente insoportable.
De las nebulosas os traeré regalos:
satélites brillantes, cometas averiados.

Así que tranquilos, morirse no es malo,
es como una broma, es un cachondeo:
te escondes un poco, te largas muy serio
y al ratito miras desde el balcón del cielo.

 

lunes, 29 de junio de 2026

CAMINO

Camino que enfanga la vida,

silencios y miedo al huir;

paso a paso te hundes perdida,

y los sueños se alejan de tí.

 

Traspasando la noche de cobre,

la saudade para resistir;

si aparezco, olvida mi nombre,

como el junco en su malherir.

 

Cuatro veces te miro bien quieto

cuatro faros se apagan en ti;

cuatro soles te enfocan despiertos,

cuatro lagos me ordenan venir.

 

Y en el último repliegue del año,

muy nervioso yo quiera partir,

subiré a mi Vespino de niño

borrando tu risa marfil.