Busco el húmedo rastro
del vaso en el mostrador.
Elvis canta en la gramola
por unas monedas.
Tanto tú como yo hace tiempo
que perdimos el pudor:
lo hemos hecho de día y de noche
en cualquier alameda.
No pienso acallar las murmuraciones
/ no paran de hablar.
¡No te voy a delatar,
no me voy a encanallar!
Sigue con tu deambular,
tus besos, tu caminar,
que la herida de amor,
esa tragedia, pueda ablandar.
Un vaso vacío, rastro de otros vasos
en el mismo bar.
Y que no se enteren
esos detectives ni la policía.
Pinturas de guerra,
pinturas de guerra y bisutería.
Que nadie sospeche
de nuestras andanzas en aquel altar.
Estribillo:
No dio para tanto,
nos equivocamos,
borrachos estábamos.
Tú no eres del barrio,
nadie te conoce, puedes escapar.
El mostrador vacío a estas horas,
la gramola tocando.
Los Rodríguez suenan, «Sin documentos»,
bebo de la copa
que no está rota. Tengo la certeza de
que algo está pasando.
Fuera en la avenida se escuchan sirenas,/
son casi una tropa.
Entran en el bar. Es una redada,/
me esposa la teniente,
sin una palabra, sin leerme derechos
, me arrojan al zeta.
Alguien pone la sirena,
te veo por la acera,/ miras displicente.
Cuando la cosa se pone fea:/
callar y aguantar relente.
Estribillo:
No dio para tanto,/ nos equivocamos,/ borrachos estábamos.
Tú no eres del barrio,/ nadie te conoce, puedes escapar.
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