Somos la tenue candela que pronto se acaba.
Somos los proganistas de telenovela.
Somos cansancio y rubor en el duermevela,
el disco rayado en la habitación;
que espera impaciente el tres de las cuatro
lo sabemos todo de nuestra estación
pero nadie sabe cómo te idolatro.
Somos la locomotora que lanza un pitido
para que los pasajeros cuanto antes se aparten
que llega el convoy casi en un latido
sé que no me quieres, sé que estás distante
y no te hago caso hacia ti me acerco
buscando la escoria vieja del amor.
No, no, no te alejes, no te vayas ahora
bájate del tren que tanto separa.
Juegos crueles del amar amando
pasajeros somos de un veloz cohete
que nos alejando y va marchitando
juguetes rotos dentro de un paquete
que en viejos railes nos va separando.
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