domingo, 30 de agosto de 2026

GATOPARDEAR LA NOCHE


 

En verano, despertarse de noche
es abrir la ventana, es salir a la calle
entre los automóviles como una sombra más,
como un autómata.

Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.

Es respirar en calma, mirar hacia los cielos
por si hay ovnis y volverte a tu casa
con esa sensación de que alguien te engaña.

Porque nada es auténtico; es mirarte al espejo
o lanzar un cohete que atruene los espacios.

 

(Estribillo)
Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.

 

La noche se acobarda,
la noche se entristece.
Gatopardear la noche.

Cerraré la ventana, beberé un vaso de agua,
musitaré un poema sin que nadie se entere
de que he sufrido un colapso
de realidad amarga, de amarga realidad.

 

(Estribillo)

Recorrer las aceras, mirar a los semáforos
y los pasos de cebra, y los pasos de cebra
sin que nadie los cruce.

 

La continua alternancia
de luces y semáforos frena a la ambulancia.
Se ha bajado el conductor y prende un cigarrillo;

el motor queda encendido con mínimo ruido.
Contemplando la noche,
se recuesta cansado sobre la señal de circulación.

De vez en cuando, un coche.
Luna de escaparate que cambia de colores

Llama a la fantasía
de las mil avenidas solitarias, 

vacías,
que van a cualquier parte.

 

 

viernes, 28 de agosto de 2026

ME HE TATUADO TU NOMBRE


Me he tatuado tu nombre.

Tu nombre no olvidaré
porque ya mira conmigo,
ya vive conmigo,
ya duerme conmigo.
Conmigo,
conmigo...

 

Te busqué en el horizonte las mañanas de frío,
te busqué tras las puertas que encontraba cerradas,
miré en todos los pozos, registré las fachadas,
caminé carreteras por si en cualquier acequia
reconocían tu nombre.

 

Llamé a los militares, esos que van armados
con largas carabinas, siempre de dos en dos,
con un capote verde.

Nadie te conocía, nadie me daba pistas,
y yo me deprimía y yo me hundía;
me desintegraba en la melancolía.

 

Desesperado —asqueado de todo—,
de un portazo cerré mi corazón.
Tiré la llave.

No podría decirte si alguna vez te quise,
no puedo asegurar si estoy
o no estoy triste.
Triste, triste, triste…

 

Me he tatuado tu nombre en las manos
para no olvidarte; así siempre te llevo
presente
y distante.

 

Me he tatuado tu nombre con tinta negra y roja;
la gente me mira, pero no dice nada,
porque la gente calla,
calla y me deja paso
cuando me ven hundido.

Me he tatuado tu nombre y ya no te recuerdo,
tu cara la he olvidado:
yo mismo
me he enjaulado.

 

He preocupado a toda mi familia
y los buenos amigos se han sentado a mi lado

recordándome carpintería invisible:
Lorca, <<Nueva York>>;
Whitman, «Hierba»;
Machado, «Guitarra de mesón»;
Milanés me dice, «Yolanda»;
Serrat, <<Mediterráneo>>;
Sabina, «Melancolía»;
Hierro, «Libertad»;
Benito, <<Haiku>>;
y Alberti: «¡A galopar, a galopar…>>

 

Me he tatuado tu nombre.
Tu nombre por las tardes,
tu nombre por las mañanas
y por las noches: tu nombre,
tu nombre
y una vez más: tu nombre.

 

 

 

0oo0oo0


 

 

sábado, 15 de agosto de 2026

TAPADME LA LUZ DEL SOL

Tapadme la luz del sol.

Que se anuncia

la

mañana

y me abandona

mi amor

esperando en la ventana.


¡Tapadme la luz del sol,,

cerradme

 ya las ventanas!


Para que yo no veea nada,

para que ciego me vuelva.

Prefiero ser chimenea apagada,

el frío invada la habitación,

quedarse sin boli en 

la oposición;

carta que se pierde,

puerta averiada;

toda una vorágine 

                      de circulación.



Tapadme la luz del sol,,

cerradme

 ya las ventanas.


Prefiero ser, tostada quemada,

en los desayunos,

vecinos jugando del piso de arriba,

golpeando un balón;

a que la luz entre en este salón.


Prefiero ser, falsa noticia

de malos periódicos,

a escuchar ty nombre;

a que la luz entre en este salón.


La lua de sol

me la tapas

y sus rayos los entierras

en lo hondo de

una mina.

¡No sé por dónde caminas,

ni sé a que boca

te aferras.

Y us rayos los entienttas.


Prefiero ser, tostada quemada,

en los desayunos,

vecinos jugando del piso de arriba,

golpeando un balón;

a que la luz entre en este salón.


Prefiero ser la falaa noticia,

tostada quemada,

la carta perdida,

puerta averiada

a iniciar la marcha

con una maleta en un aeropuerto

sin rumbo ni ganas.

Una maleta que rueda p

por los aeropuertos

y gente que viaja  destino Hong Kong.